El último enigma sobre Josu Ternera

La puesta en libertad vigilada por motivos de salud de José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, ocurrida el pasado jueves es el penúltimo episodio de un relato con muchas incógnitas y pocas certezas. El dirigente etarra abandonó el jueves la prisión parisina de La Santé con rumbo a un céntrico piso en la capital francesa, protegido por los suyos —que lograron evitar la imagen de su salida— y por una red de amigos tan influyentes como discretos que ahora le proporcionan cobijo. Durante 17 años, hasta su arresto en mayo de 2019, Ternera se movió en la clandestinidad sin salir de Europa, al contrario que otros miembros de la banda terrorista que debieron buscar refugio fuera del continente. La Guardia Civil considera que, en esos años, contó con el apoyo de una estructura ajena a la banda.

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