Turista austriaco daña una escultura de Canova para hacerse un «selfie»

El vandalismo de un turista austriaco para hacerse un selfie, que se sentó en la estatua de Paolina Borghese de Antonio Canova, rompió los dedos del pie de una obra en yeso del que está considerado como el mejor escultor europeo desde Bernini. El turista huyó, sin percatarse que había sido filmado por las cámaras del Museo Gipsoteca Antonio Canova de Possagno, municipio de la provincia de Treviso en Véneto. La denuncia ha sido hecha por el crítico de arte y senador, Vittorio Sgarbi, presidente de la Fundación Antonio Canova.

En las redes sociales califica el episodio, ocurrido el pasado viernes, como un verdadero «ultraje» al arte y al sentido común, y pide a la justicia y fuerzas del orden un castigo ejemplar: «Después de la reapertura de los museos, y entre ellos el Museo Possagno Gipsoteca de Possagno – dice Sgarbi – se ha producido un episodio sensacional, que no proviene de visitantes italianos o de ciudadanos no pertenecientes a la Unión Europea, sino de un inconsciente turista austríaco que ha decidido posar para un selfie sentado en la Paolina Borghese, rompiendo los dedos de los pies. Le pido a la policía y al poder judicial claridad y rigor, identificando al vándalo y no permitiéndole permanecer impune y regresar a su tierra natal. El ultraje a Canova es inaceptable.» Sgarbi se hace eco de la indignación que el caso ha producido en las redes sociales: «Espero que lo arresten rápidamente y que lo retengan durante al menos uno o dos días: debe comprender el alcance de la estupidez sin precedentes que ha cometido. Espero también que sea juzgado en Italia».

Turista registrado
Ante las dudas sobre la seguridad del museo y si el incidente podía haber sido evitado, el presidente de la Fundación, Vittorio Sgarbi, y la dirección del museo han puntualizado que no hubo descuido: «Los vigilantes estaban de servicio, pero hay muchas obras. En unos minutos se detectó el daño y se dio la alarma, declarando la situación de emergencia inmediatamente». Los carabinieri han revisado las imágenes de las cámaras y los nombres de los turistas que visitaron el museo el viernes. Según la legislación italiana contra el Covid, se deben registrar todos los nombres de los visitantes a museos, incluso en bares y restaurantes. El objetivo es identificar rápidamente al «vándalo austriaco», aunque no es seguro que todavía esté en Italia.

La obra dañada se conserva en el museo de Possagno desde 1829. Es el modelo original de yeso de la imponente obra maestra de mármol expuesta en la Galería Borghese de Roma. Antonio Canova nació precisamente en Possagno (1757), donde se ha establecido el museo de la Fundación presidida por Vittorio Sgarbi, albergando valiosas obras y moldes de yeso de valor incalculable. A Canova, con un estilo neoclásico inspirado sobre todo en el arte de la Antigua Grecia, se le denomina por ello «el nuevo Fidias», el más famoso escultor de la Antigua Grecia.

Propuesta contra los vándalos
Ante la frecuencia con que se suceden los actos vandálicos contra obras de arte, se presentó un proyecto de ley en el Parlamento. La iniciativa prevé un máximo de ocho años de prisión y multas de hasta 100.000 euros para quienes dañan obras de arte. La primera firma del proyecto de ley es de la líder de Hermanos de Italia, Giorgia Meloni. Si esta normativa estuviera ya en vigor, el «vándalo inconsciente», como lo define Sgarbi, podría correr el riesgo de hasta cinco años de prisión y una multa de 30 mil euros. Si el daño a la obra de arte fuera irreversible, los años de prisión podrían aumentar hasta un máximo de ocho. No sería este el caso para el turista austriaco, porque la Paolina Borghese de Canova en Possagno será prontamente restaurada.

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